Oleo sobre lienzo, 100 x 80, 2006
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En la serie "Lo Ambiguo", el tema central es el juego entre apariencia y realidad, entre cosas que aparecen como firmes, racionales y estables, pero que cuando se profundiza, cuando se ve más allá del primer plano, se vuelven confusas, poco claras, "arrugadas", con muchas vueltas y pliegues. Pone el acento igualmente en los "autómatas", en la forma mecánica en que la gente asume actitudes en la vida cotidiana, funcionando automáticamente, mecánicamente, cumpliendo roles "arquetípicos", transformándose muchas veces más en su función que en su ser real, único e irrepetible. La repetición inconsciente de acciones y reacciones enmascaran nuestra esencia, sin embargo, casi siempre, chiquitita, nuestra esencia se deja ver; si se mira bien.
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La familia (lo ambiguo)
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Serie 1: lo ambiguo
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Los retratos son mucho más que la copia más o menos sistemática de facciones. Tal como yo lo entiendo, la cara es una expresión del alma, quizás la más clara y a través de los retratos es ese fondo lo que me gustaría alcanzar. Algunos de estos retratos son tomados de modelos al natural y otros de fotografías. No son personajes conocidos, son seres anónimos, hombres y mujeres que abren su interioridad a través del gesto.
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Elles (la gente)
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Serie 2: la gente
Oleo sobre lienzo 25 x 35, 2005
Los retratos son mucho más que la copia más o menos sistemática de facciones. Tal como yo lo entiendo, la cara es una expresión del alma, quizás la más clara y a través de los retratos es ese fondo lo que me gustaría alcanzar. Algunos de estos retratos son tomados de modelos al natural y otros de fotografías. No son personajes conocidos, son seres anónimos, hombres y mujeres que abren su interioridad a través del gesto.
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Colonia (los lugares)
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Serie 3: los lugares
Oleo sobre lienzo, 50 x 38, 2002
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Nunca la pintura de paisajes perderá su encanto. La contemplación de la belleza tiene un lugar de privilegio en la vida de cualquiera, del artista incluso. Si hay algo que pueda definir mi pintura como un todo, mi lenguaje particular como artista, sería el color. Me niego a usar la palabra « estilo »porque para mí es más un problema que una virtud, pero no se puede negar el hecho de que cada artista tiene una personalidad en su trabajo, algo que señala un punto común en el conjunto de su obra, marcando al mismo tiempo su diferencia con los demás artistas.
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Nunca la pintura de paisajes perderá su encanto. La contemplación de la belleza tiene un lugar de privilegio en la vida de cualquiera, del artista incluso. Si hay algo que pueda definir mi pintura como un todo, mi lenguaje particular como artista, sería el color. Me niego a usar la palabra « estilo »porque para mí es más un problema que una virtud, pero no se puede negar el hecho de que cada artista tiene una personalidad en su trabajo, algo que señala un punto común en el conjunto de su obra, marcando al mismo tiempo su diferencia con los demás artistas.
La utilización de la luz y del color que yo propongo en casi todos mis cuadros, son desde mi punto de vista, la expresión personal más característica de mi trabajo. No importa qué tipo de cuadro haga, la luz y el color están allí, omnipresentes y omnipotentes.
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Viejo (la gente)
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Serie 2: la gente
Lápiz sobre papel, 23x16, 2003
Los retratos son mucho más que la copia más o menos sitemática de facciones. Tal como yo lo entiendo, la cara es una expresión del alma, quizás la más clara y a través de los retratos es ese fondo lo que me gustaría alcanzar. Algunos de estos retratos son tomados de modelos al natural y otros de fotografías. No son personajes conocidos, son seres anónimos, hombresy mujeres que abren su interioridad a través del gesto.
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La materia, una vez descubierta, ya no me abandonará. La pintura lisa tiene sus maravillas, pero pintar al óleo sobre una superficie modelada de antemano con materiales naturales me ofrece nuevas posibilidades expresivas. No se trata de bajorrelieves policromos, como los antiguos griegos, fuentes de realismo. Aquí hay apenas una insinuación de existencia. Contrariamente ala pintura lisa, los elementos tienen aquí existencia física real, con luces y sombras propias que no responden a una ilusión óptica. La frontera entre el universo de lo real y el del cuadro se licua, el observador interactúa con la obra, puesto que cambiando su posición y la intensidad de la luz obtendrá efectos diferentes, volviendo al cuadro más “vivo”, más “real”. Estos cuadros deber poder tocarse (con cuidado). El tacto ha de recrearse lo mismo que la vista, e incluso quienes no ven, pueden participar del fenómeno plástico a través de esta aproximación diferente a la obra pintada.
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Calma (los lugares, texturados)
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Serie 3: los lugares
Óleo sobre tabla texturada 35x37 2006
La materia, una vez descubierta, ya no me abandonará. La pintura lisa tiene sus maravillas, pero pintar al óleo sobre una superficie modelada de antemano con materiales naturales me ofrece nuevas posibilidades expresivas. No se trata de bajorrelieves policromos, como los antiguos griegos, fuentes de realismo. Aquí hay apenas una insinuación de existencia. Contrariamente ala pintura lisa, los elementos tienen aquí existencia física real, con luces y sombras propias que no responden a una ilusión óptica. La frontera entre el universo de lo real y el del cuadro se licua, el observador interactúa con la obra, puesto que cambiando su posición y la intensidad de la luz obtendrá efectos diferentes, volviendo al cuadro más “vivo”, más “real”. Estos cuadros deber poder tocarse (con cuidado). El tacto ha de recrearse lo mismo que la vista, e incluso quienes no ven, pueden participar del fenómeno plástico a través de esta aproximación diferente a la obra pintada.
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Como escribíamos en la primer entrada (La Familia), en la serie "Lo Ambiguo", el tema central es el juego entre apariencia y realidad, este aspecto recorrerá toda la serie. En este caso se invierten los roles y el ser robótico, arquetípico, es el pequeño, pero en el centro, y los seres “reales” cobran importancia en la escena. Sería interesante poder hacer la experiencia de ver el cuadro al revés (rotarlo) puesto que allí se descubrirá otro cuadro, un paisaje totalmente diferente.
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Sueño giratorio (lo ambiguo)
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Serie 1: lo ambiguo
Como escribíamos en la primer entrada (La Familia), en la serie "Lo Ambiguo", el tema central es el juego entre apariencia y realidad, este aspecto recorrerá toda la serie. En este caso se invierten los roles y el ser robótico, arquetípico, es el pequeño, pero en el centro, y los seres “reales” cobran importancia en la escena. Sería interesante poder hacer la experiencia de ver el cuadro al revés (rotarlo) puesto que allí se descubrirá otro cuadro, un paisaje totalmente diferente.
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Montevideo (la filosofía)
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Serie 4: la filosofía
Oleo sobre madera texturada 32x46 1999
No invento nada subrayando la importancia de la “proporción áurea”. Bastaría leer los trabajos de Torres García para comprenderla. Admito que mi trabajo pueda contener influencias más o menos conscientes, pero no responde directamente a Torres. Yo llegué a la « divina proporción » buscando una forma que fuera omnipresente, existiendo en todo y por lo tanto, natural a todo. Esa es la proporción verdaderamete universal. Pero cuando la construcción se hace en base a cuadrados, es porque hay naturaleza sin haber sido tocada por la mano del hombre, porque no sé si la divina proporción existe de verdad, o si es mi percepción humana de las cosas que me hace encontrarla. Existe como constante matemática, pero ¿está realmente en todo ? Aparentemente venimos al mundo con esa proporción en nuestra mente, pero ¿el universo está hecho así o nosotros estamos hechos para verlo así? Como no tengo la respuesta, cuando en un cuadro hay naturaleza, intento tener la delicadeza de no afirmar que todo el universo es como lo vemos nosotros. Elegí cuadrados porque son como pequeñas cajitas por donde me asomo a ver, sin interpretar. En los cuadros concebidos en proporción áurea, hay un común denominador: lo humano; tanto sean personajes o construcciones, la mano del hombre está allí y por lo tanto, su percepción (áurea) construye el universo visible. (continúa en la próxima entrada de la serie)
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Palma te mira (los sueños)
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Serie 5: los sueños
Oleo sobre papel fotográfico 11x15 1995
El surrealismo, desde su advenimiento, ha sido desde mi punto de vista, la manifestación plástica más completa para hablarnos del inconsciente y en particular de los sueños. Todo puede pasar en un cuadro surrealista, nada es prohibido, y acercándonos, podemos leer fantasías, miedos, esperanzas, cuestionamientos, y todo un universo de sensaciones. Los cuadros surrealistas deben ser mirados con atención para percibir los pequeños detalles que de otra forma corren el riesgo de pasar desapercibidos. Cada cuadro de esta serie es para mí una experiencia única, con su propio lenguaje, su propia “plástica”. En consecuencia, intenté que no se parezcan los unos a los otros, intenté darle a cada uno su propia personalidad, única y diferente. Creo que el surrealismo aún no ha dicho su última palabra y muchos son los jóvenes (y no tanto) que están nuevamente siendo seducidos por él.
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Tango passion (el instinto)
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Serie 6: el instinto
Oleo sobre madera texturada 60x80 2006
La materia, una vez descubierta, ya no me abandonará. La pintura lisa tiene sus maravillas, pero pintar al óleo sobre una superficie modelada de antemano con materiales naturales me ofrece nuevas posibilidades expresivas. No se trata de bajorrelieves policromos, como los antiguos griegos, fuentes de realismo. Aquí hay apenas una insinuación de existencia. Contrariamente a la pintura lisa, los elementos tienen aquí existencia física real, con luces y sombras propias que no responden a una ilusión óptica. La frontera entre el universo de lo real y el del cuadro se licua, el observador interactúa con la obra, puesto que cambiando su posición y la intensidad de la luz obtendrá efectos diferentes, volviendo al cuadro más “vivo”, más “real”. Estos cuadros deber poder tocarse (con cuidado). El tacto ha de recrearse lo mismo que la vista, e incluso quienes no ven, pueden participar del fenómeno plástico a través de esta aproximación diferente a la obra pintada.
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Paname (la filosofía)
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Serie 4: la filosofía
Oleo sobre madera texturada 43x63 2008
"Paname" es el nombre de París en el lunfardo de los parisinos. Están representadas las "estampas" más típicas de la ciudad, sin embargo, estas estampas no son más que una visión parcial de la realidad. Esta parcialidad "turística" es parte de nuestra visión del mundo que esta serie trata de poner al descubierto.
Cada sección del cuadro es una experiencia finita, como si se tratara de los “compartimentos estanco” de los que nos habla la sociología. También eso hace a nuestra visión del universo: aún no somos capaces de alcanzar una visión holística, inclusiva de la totalidad, tendemos a fragmentar la realidad, a dividirla en unidades para poder observarla y estudiarla, respondiendo al paradigma reduccionista, mecanicista y disciplinar en el que aún vivimos, donde la totalidad es una abstracción y lo concreto, son las cosas que la componen. Lo que pretendo con esta serie, es denunciar esta visión moderna, nacida del Iluminismo y que aún subsiste. Aunque no seamos capaces de acceder aún a otra visión, al menos podemos darnos cuenta de cuánto tiene nuestra perspectiva, nuestra visión del universo, de parcial y subjetiva, encerrada en sus propios límites perceptivos. Aunque las ciencias nos hagan avanzar cada vez más hacia la explicación de lo real, ellas se refutan todo el tiempo, y los nuevos modelos del universo son válidos, solo hasta que otro, más explicativo, los refute. Por tanto, no hay forma de saber si el universo es tal y como lo describimos ahora. Mientras seamos humanos, vamos a permaneces atados a nuestra visión. Esta visión evoluciona, pero sabemos que siempre será inacabada, parcial y subjetiva. Los colores son los 4 elementos, tan típicos de nuestra visión atomizante de lo real.
Cada sección del cuadro es una experiencia finita, como si se tratara de los “compartimentos estanco” de los que nos habla la sociología. También eso hace a nuestra visión del universo: aún no somos capaces de alcanzar una visión holística, inclusiva de la totalidad, tendemos a fragmentar la realidad, a dividirla en unidades para poder observarla y estudiarla, respondiendo al paradigma reduccionista, mecanicista y disciplinar en el que aún vivimos, donde la totalidad es una abstracción y lo concreto, son las cosas que la componen. Lo que pretendo con esta serie, es denunciar esta visión moderna, nacida del Iluminismo y que aún subsiste. Aunque no seamos capaces de acceder aún a otra visión, al menos podemos darnos cuenta de cuánto tiene nuestra perspectiva, nuestra visión del universo, de parcial y subjetiva, encerrada en sus propios límites perceptivos. Aunque las ciencias nos hagan avanzar cada vez más hacia la explicación de lo real, ellas se refutan todo el tiempo, y los nuevos modelos del universo son válidos, solo hasta que otro, más explicativo, los refute. Por tanto, no hay forma de saber si el universo es tal y como lo describimos ahora. Mientras seamos humanos, vamos a permaneces atados a nuestra visión. Esta visión evoluciona, pero sabemos que siempre será inacabada, parcial y subjetiva. Los colores son los 4 elementos, tan típicos de nuestra visión atomizante de lo real.
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Díptico: Ballena (el instinto)
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Serie 6: el instinto
Ballenas, díptico. Óleo sobre madera texturada, 44x66 2004
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Una vez se me ocurrió la locura de pintar un paisaje fuera de lo común: un paisaje subacuático. En ese momento las ballenas se acercaban a las costas uruguayas como cada año y no pude evitar de decirme cómo esos animales majestuosos expresan la naturaleza instintiva que subyace en nosotros (...) Sigue en la próxima entrada del díptico: Ballenas.
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Guachito (la gente)
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Serie 2: la gente
Sanguina sobre papel, 30x19, 1999
Los retratos son mucho más que la copia más o menos sitemática de facciones. Tal como yo lo entiendo, la cara es una expresión del alma, quizás la más clara y a través de los retratos es ese fondo lo que me gustaría alcanzar. Algunos de estos retratos son tomados de modelos al natural y otros de fotografías. No son personajes conocidos, son seres anónimos, hombresy mujeres que abren su interioridad a través del gesto.
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Díptico: Ballenas (el instinto)
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Serie 6: el instinto
Óleo sobre madera texturada 40x65 2004
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Viene de la primera entrada del díptico: Ballena
(...) Viven en familia, en sociedad, sienten la necesidad de permaneces juntos, pero al miso tiempo sienten la necesidad de libertad. El instinto de reproducción, de alimentación, pero también el de juego, que es igualmente presente en nosotros. Son mamíferos como nosotros y, en el fondo, parecería que no somos tan distintos.
(...) Viven en familia, en sociedad, sienten la necesidad de permaneces juntos, pero al miso tiempo sienten la necesidad de libertad. El instinto de reproducción, de alimentación, pero también el de juego, que es igualmente presente en nosotros. Son mamíferos como nosotros y, en el fondo, parecería que no somos tan distintos.
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Tango beauté (el instinto)
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Serie 6: el instinto
Oleo sobre madera texturada 74x50 2006
Una de las expresiones típicas del Uruguay y la Argentina es el tango. No es solo una música, es una forma de vivir. Expresamos en la danza, la canción, la música, todos los sentimientos, el amor, la bronca, el dolor…
Quise encontrar en los movimientos del tango, en la textura rústica y en el color, la fuerza expresiva y pasional de nuestra cultura. Es mi forma de expresar nuestro instinto primario: encontrarnos, separarnos, volvernos a encontrar; una forma de ser y de sentir muy nuestra
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Eneatipos (la filosofía)
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Serie 4: la filosofía
Oleo sobre madera texturada 44x78 2001
Este cuadro nace del Eneagrama, corriente en psicología que propone la existencia de 9 tipos de caracteres posibles y de 9 neurosis asociadas a ellos, que serían el origen de todo sufrimiento psíquico, uniendo cada uno de estos caracteres a una pasión dominante, es decir, a nuestra cara oscura, a lo que nos aleja del núcleo real de nuestro ser y nos impide acceder a la plenitud. Nos describe como un dado de 9 caras, apoyándonos alternativamente en una u otra, todos en algún momento tenemos algo de cada eneatipo, sin embargo es uno y no otro el que más pesa, el que más duele, el que está en el centro de nuestro ser . Aprender a vivir con él es superarlo.
Muy esquemáticamente planteado y sólo a efectos de interesar al lector en el tema, los eneatipos presentados son los siguientes:
El 1, cólera y perfeccionismo, caracterizado por la “rectitud.” Representado aquí con unas “tablas de la ley”. Rígidamente construido, él no puede salir de la norma, exigente y deseoso de “mejorar” a los demás. Es organizado y eficaz, pero es prisionero de esos “deberías”; su cólera está vuelta también sobre sí mismo. Carente de espontaneidad, tiene enormes problemas apara entrar en la esfera de los sentimientos.
El 2, orgullo e histrionismo. Es un personaje que no tiene nada, porque aparentemente no tiene necesidad de nada, se basta a sí mismo. Representado con una mano sobre el pecho, posando en una actitud teatral de orgullo, siempre listo a ayudar para reafirmar su propia imagen de seguridad. Vive seduciendo para obtener la aprobación ajena, para que los demás lo vean como se ve así mismo: grandioso. Su necesidad de afecto real ha desaparecido, desarrolló una independencia a toda prueba; lo que busca es que lo amen, no por su ser real, sino por la imagen que tiene de sí; su ser real ha sido ferozmente reprimido.
El 3, vanidad y orientación mercantilista. Representado por una flor y un espejo, enamorado de la imagen idealizada de sí mismo, encantador y pleno. Lejos de su ser real, solo reconoce y expresa los sentimientos “correctos”. Es jovial, poco profundo, adulador. Se siente inferior al prototipo que idolatra; si se deprime, inunda su vida de trivialidades. Todos sus actos son destinados a su « audiencia» y responden a la necesidad frustrada de ser visto. Es combativo y ambicioso. Como termina por creerse su máscara, pierde la capacidad de sentir.
El 4, envidia y masoquismo. Aquí está inmensamente sólo, rodeado de un gran espacio vacío, mirando sus manos vacías: no tiene nada. La frustración y sensación de vacío son causa de su envidia, como si los otros tuvieran algo que él no tiene. Insatisfecho, Puede parecer feliz, pero es sólo un escape de la tristeza eterna. Se compara con los que viven feliz y simplemente. No ser “simple” le da el sentimiento de ser especial, y hay algo de noble, de aristocrático en su dolor. Es el más apasionado, sublima su sensación de vacío y dolor crónico a través del amor conyugal o del arte.
EL 5, avaricia y desencanto patológico. Representado con las manos escondidas tras la espalda, una venda en la boca, porque si tiene algo, no nos lo mostrará, ni nos lo dirá. Indiferente, resignado, renuncia estoicamente a lo exterior y se encierra en sí mismo por no correr el riesgo de que le roben alguna cosa. Tiene un fuerte miedo a la dependencia y prefiere la soledad a la aventura poco prometedora de una relación; tiene miedo de lastimar y al mismo tiempo, miedo de ser devorado por el otro. Tiene en general, una mala imagen de sí
Le 6, cobardía, carácter paranoide y acusativo. Agresivamente desconfiado. Combina una evaluación excesiva de sí con la incertidumbre. Su hipersensibilidad al rechazo, al sentimiento de estar en falta y de humillación le complica generar relaciones, a menos que se le de una completa garantía de aceptación sin crítica. Este miedo a la experiencia produce “intelectuales” y devotos de la razón, lejos del sentimentalismo, vueltos hacia lo teórico, y es por ello que es representado aquí con el rostro disimulado tras un libro.
El 7, gula, fraude y narcisismo. Su cabeza está encerrada en una TV yen su mano, un sombrero de donde saca conejos. Es el típico charlatán, lleno de un deseo feroz de poseerlo todo, de “tragarse” todo. Es arrogante y sus fantasías no tienen límite, pero cuando se le pincha la burbuja, cae en un abismo de sentimientos de tristeza y vacío. Es un soñador en búsqueda permanente de fantasía y aventura, y si no las encuentra, las inventa. Incapaz de respetar sus compromisos, jamás se sentirá culpable, pero es todo una ilusión para disimular su inseguridad, en una lucha desesperada para negar el sufrimiento.
El 8, sadismo y lujuria. Sensación de no estar suficientemente vivo por lo que es el más insensible. Niega totalmente la interioridad, impulsivo y violento, jamás siente miedo, busca la gloria con intensidad suprema, en una especie de venganza contra todos, respondiendo a una humillación que puede haber sentido. Cree que en el fondo, todo el mundo es malo y que los buenos gestos nos pura hipocresía. Plenamente autosuficiente porque en el fondo se siente excluido de la vida. Le vemos aquí con una lanza y un látigo.
El 9, adaptación, pereza, inercia. Gentil, generoso, laborioso, tranquilo, disfruta, pero o es más que el resultado de una evasión total de la interioridad. Permite a los demás decidir por él, es apático. Rutinario, resignado, Sus sentimientos son alterados por una falta de memoria y renuncia de sí. Parece el más “sano” de todos, porque es justamente el mejor adaptado ala sociedad. Lo representé con una caja en la cabeza, porque refiere simplemente, no ver.
Vemos también un espiral de luz que emana de la única sección gris del cuadro, el núcleo de la neurosis, el gris en nosotros, y que termina en una ventana porque la salida existe, no sé exactamente cómo es, pero al final, seguramente, hay un cielo despejado
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La chute de Venus (los sueños)
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Serie 5: los sueños
Óleo sobre lienzo 60x80 2008
La vuelta a la figuración que propongo no es un simple regreso a lo “real”. Tras 50 años de experiencias más o menos abstractas, podemos sentir cómo la gente tiene necesidad de encontrar algo “legible” en un cuadro. Aún cuando sé el riesgo que tomo, porque las instituciones artísticas dictan otra cosa, yo defiendo la idea de un arte que pueda hablar no solamente a los “conocedores” sino a todos quienes tengan un grado de sensibilidad. Quiero un arte que pueda despertar la imaginación, tan necesaria hoy en día.
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Negra (la gente)
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Serie 2: la gente
Lápiz sobre papel, 23x16, 2003
Los retratos son mucho más que la copia más o menos sitemática de facciones. Tal como yo lo entiendo, la cara es una expresión del alma, quizás la más clara y a través de los retratos es ese fondo lo que me gustaría alcanzar. Algunos de estos retratos son tomados de modelos al natural y otros de fotografías. No son personajes conocidos, son seres anónimos, hombresy mujeres que abren su interioridad a través del gesto.
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Pax (la gente)
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Serie 2: la gente
Oleo sobre lienzo, 32x23, 2005
Los retratos son mucho más que la copia más o menos sitemática de facciones. Tal como yo lo entiendo, la cara es una expresión del alma, quizás la más clara y a través de los retratos es ese fondo lo que me gustaría alcanzar. Algunos de estos retratos son tomados de modelos al natural y otros de fotografías. No son personajes conocidos, son seres anónimos, hombresy mujeres que abren su interioridad a través del gesto.
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Muchacha (la gente)
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Serie 2: la gente
Sanguina y técnica mixta sobre papel
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Rouge (los lugares, texturados)
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Serie 3: los lugares
Oleo sobre madera texturada
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