Montevideo (la filosofía)

 
Oleo sobre madera texturada 32x46 1999


No invento nada subrayando la importancia de la “proporción áurea”. Bastaría leer los trabajos de Torres García para comprenderla. Admito que mi trabajo pueda contener influencias más o menos conscientes, pero no responde directamente a Torres. Yo llegué a la « divina proporción » buscando una forma que fuera omnipresente,  existiendo en todo y por lo tanto, natural a todo. Esa es la proporción verdaderamete universal. Pero cuando la construcción se hace en base a cuadrados, es porque hay naturaleza sin haber sido tocada por la mano del hombre, porque no sé si la divina proporción existe de verdad, o si es mi percepción humana de las cosas que me hace encontrarla. Existe como constante matemática, pero ¿está realmente en todo ? Aparentemente venimos al mundo con esa proporción en nuestra mente, pero ¿el universo está hecho así o nosotros estamos hechos para verlo así? Como no tengo la respuesta, cuando en un cuadro hay naturaleza, intento tener la delicadeza de no afirmar que todo el universo es como lo vemos nosotros. Elegí cuadrados porque son como pequeñas cajitas por donde me asomo a ver, sin interpretar. En los cuadros concebidos en proporción áurea, hay un común denominador: lo humano; tanto sean personajes o construcciones, la mano del hombre está allí y por lo tanto, su percepción (áurea) construye el universo visible. (continúa en la próxima entrada de la serie)

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